La química al servicio de la economía circular

La química cloro-álcali ayuda a reciclar muchos productos de manera más eficaz. Es una contribución más al paradigma de la economía circular y al uso racional de los recursos del planeta.

El hidróxido de sodio, también conocido como soda cáustica, es uno de los principales productos de la química cloro-álcali, que se aplica en muchos artículos de producción industrial. Menos conocida es su importancia para ayudar a reciclar otros materiales y contribuir de esta manera a un futuro más sostenible.


Los ejemplos son muchos. En sectores como la producción de pasta y papel, el hidróxido de sodio no solo regenera muchos de los químicos utilizados (lo que permite que las fábricas los vuelvan a utilizar), sino que también se usa para reciclar el propio papel. Por un lado, controla el pH del papel que por reutilizar y, por otro lado, ayuda a que las fibras viejas se hinchen, lo que facilita la separación de la tinta presente en el papel.


También se utiliza para ayudar a reciclar microchips y placas de circuitos de aparatos electrónicos, ya que elimina los revestimientos de las placas y facilita su desmantelamiento, la reutilización de los componentes y la recuperación de los metales, como el oro, el zinc y el platino, presentes en los viejos circuitos.
 

Algunas empresas de reciclaje de joyas de oro usan el hidróxido de sodio para limpiar y purificar el metal precioso reciclado.

 

El mismo objetivo se logra cuando se usa para purificar botellas recicladas, para garantizar que vuelvan a ser seguras como recipientes de agua potable.
 

Otro producto del proceso cloro-álcali, con una contribución positiva a la ecoeficiencia en las industrias de limpieza en seco y de limpieza de metales, son los disolventes clorados.

 

Estos productos químicos se utilizan y reutilizan en circuito cerrado en las máquinas más modernas, gracias a esto se reduce la cantidad de residuos.