La química de los libros

Sin el cloro-álcali, el placer de hojear un libro no sería lo mismo.

Leer es una de las capacidades más extraordinarias del ser humano. Nos da información, educación y entretenimiento, mantiene nuestro cerebro ágil y activo, ejercita la memoria, desarrolla el pensamiento crítico, reduce el estrés y mejora la concentración. Y no se deje engañar por la tecnología: diferentes estudios han comprobado que leer en papel tiene innumerables beneficios en comparación con leer en una pantalla, como, por ejemplo, una mayor comprensión de lo que se lee.

 

Por eso, en su tiempo libre, deje el ordenador o la tableta y coja un libro. Mientras tanto, aproveche esta pantalla para conocer el importante papel que desempeña la química cloro-álcali en el proceso de preparación de su libro favorito.

 

Durante la producción del papel, el dicloruro de etileno (1,2-dicloroetano) ayuda a producir etilendiamina, una sustancia química que evita que la pasta quede muy "burbujeante", lo que podría arruinar el resultado final del papel. Generalmente, esta pasta se prepara a partir de hidróxido de sodio, otra sustancia química cloro-álcali, que se utiliza para hacer papel Kraft y papel de escritura blanqueado.

 

El papel puede volverse más claro, más blanco y más brillante usando otro producto químico cloro-álcali, el clorato de sodio, utilizado para producir dióxido de cloro, un importante “blanqueador” de papel.

 

El papel reciclado también se beneficia de la química cloro-álcali, a través del hidróxido de sodio, que se puede utilizar directamente para ayudar a eliminar la tinta del papel viejo, o bien en la producción de silicato de sodio, que puede mejorar la calidad del papel.

 

A la hora de imprimir un libro, también se puede ver la “mano” de la química cloro-álcali, en este caso, en la producción de etilcelulosa, un importante aglutinante para la impresión flexográfica y de chorro de tinta.

 

Y si prefiere los libros electrónicos a los de papel, debe saber que estos también se benefician de la química cloro-álcali, que ayuda a purificar los microchips de cloruro de silicio que almacenan nuestros libros.